¿Qué son los pergaminos?: Parte VI


Elaboración

              El pergamino de escritura se fabricó y usó regularmente en el mundo latino, Bizancio y el Próximo Oriente durante la Edad Media, y llegó al norte de Europa con la expansión del cristianismo. Los primeros testimonios conocidos de su fabricación se encuentran en dos colecciones de recetas técnicas conocidas como Compositiones Variae y Mappae Clavicula, escritas en los siglos VIII, IX y X  d. de C., respectivamente. Estos dos recetarios representan dos tradiciones de un arquetipo que se puede remontar por los menos al siglo IV y muchas de sus recetas tienen sus raíces en épocas clásica o anterior.

Según esas fórmulas, las operaciones básicas para fabricar el pergamino de escritura eran la maceración de la piel en un baño de cal, raspado por los dos lados con cuchillo especial, secado y alisado. Como elementos básicos del procedimiento podemos añadir la extracción de la capa epidérmica de la piel y el secado bajo tensión.
El método se mantuvo prácticamente idéntico durante la Edad Media y en los siglos posteriores, por lo que las recetas medievales se consideran representativas en ese aspecto.
Los monasterios fueron los productores casi exclusivos de pergamino en los primeros siglos medievales, aunque poco se ha escrito sobre el abastecimiento del material a todos los centros donde se escribían documentos de archivo, que eran muchísimos, desde las cancillerías reales, episcopales y señoriales hasta las iglesias y las curias locales.
El testimonio más antiguo de un escribano que manifestaba ser también el responsable de la elaboración del pergamino procede del monasterio de San Gall, Suiza, y es un lugar común de los manuales de paleografía el dibujo de los escribanos y miniaturistas trabajando en el escritorio de la abadía de San Salvador de Tábara, al norte de Zamora, conservado en un códice del Apocalipsis de Beato fechado en el año 970.
Los copistas de libros y los escribanos de notarías y de curias públicas debían ejecutar normalmente alguna operación preparatoria, antes de escribir en el pergamino, como repasar el alisado con piedra pómez, cortar las piezas a la medida deseada, coser los eventuales desgarros y, especialmente en el caso de los textos librarios, marcar con un compás (punctorium) los puntos de la guía de las líneas de pauta destinadas a conseguir la correcta alineación de escrito. El alineamiento o pautado de líneas, que también se puede encontrar en algunos diplomas solemnes, se hacía directamente sobre la hoja de pergamino o sobre dos o más hojas apiladas, por medio de un punzón y una regla, algunas veces en seco y a menudo con coloración a base de ceniza o plomo.
La calidad del pergamino dependía en buena medida del control cuidadoso del proceso de secado, que se retardaba en verano humedeciendo la piel y se aceleraba en invierno mediante la aplicación de carbonato de calcio en polvo. La cal facilitaba el desprendimiento de la grasa y blanqueaba la superficie.
Desgarro cosido antes de la escritura.
 

Bibliografía
Puig, Pere (2008). Los pergaminos. Qué son y cómo se tratan. Gijón: Trea


Aquí puedes leer la 1° parte https://lizgallegos-elartedehacerlibros.blogspot.com/2019/12/que-son-los-pergaminos-i-parte.html

Aquí puedes leer la 2° parte https://lizgallegos-elartedehacerlibros.blogspot.com/2019/12/que-son-los-pergaminos-ii-parte_30.html

Aquí puedes leer la 3° parte https://lizgallegos-elartedehacerlibros.blogspot.com/2020/01/que-son-los-pergaminos-iii-parte.html

Aquí puedes leer la 4° parte https://lizgallegos-elartedehacerlibros.blogspot.com/2020/01/que-son-los-pergaminos-iv-parte.html#more

Aquí puedes leer la 5° parte https://lizgallegos-elartedehacerlibros.blogspot.com/2020/01/que-son-los-pergaminos-v-parte.html

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