¿Qué son los pergaminos?: I parte


En mi estancia en Toledo, luego de realizar el curso de "Encuadernación y conservación de cantorales", con la dra. María Dolores Díaz de Miranda, comienza mi práctica formativa en "Conservación y restauración de libros y documentos en pergamino", en el Taller de Restauración de documento gráfico ubicado en el histórico Hospital Tavera. 
Además de trabajar a diario restaurando pergamino, folios y bifolios de un cantoral, estudié e investigué su naturaleza, origen, usos, expansión, elaboración, características físicas, cómo tratarlos, etc. 
En una serie de publicaciones iré develando estos datos.

Su naturaleza 
El pergamino es una piel animal que ha recibido un tratamiento especial adecuado para su utilización como materia prima en distintos productos de la actividad humana, a continuación nos centraremos en el pergamino como soporte de escritura.
El pergamino es una piel, idealmente de animal joven, que ha sido lavada, liberada del pelo, parcialmente desgrasada, estirada y secada.  A lo largo de la historia, se utilizó principalmente la piel de cabra, de carnero o de ternero, en muchos casos dependiendo de los hábitos alimenticios de cada región. También fue muy utilizada la piel ovina (de cordero, de oveja, de verrón) y en ocasiones equina (asno, potro). Existen también fabricados con piel de conejo, gamo, gacela o cerdo.

Se conocen algunos testimonios literarios muy antiguos que revelan la piel usada, como el que ofrece el historiador griego Heródoto (480-420 a. de C.) en su libro V de Historia, sobre la utilización de pieles de oveja y cabra entre los jonios, aunque no se conservan pergaminos escritos de esa época, por lo que no es posible conocer si la preparación coincidía con los procedimientos utilizados en la Edad Media europea.
En los siglos IV y V, cuando se produjo su expansión como soporte de escritura, los pergaminos eran finos y blancos, de gran calidad. En los siglos posteriores abundan los pergaminos irregulares, pesados, amarillentos, con perforaciones y desigualdad entre un lado y otro. Destaca, por su gran calidad, el precioso pergamino de ternero de los códices insulares de los primeros siglos medievales elaborados en los monasterios de Irlanda y Gran Bretaña. Este pergamino era llamado vellum (latinización de la palabra vel, “ternero”, en francés antiguo), término que con el tiempo ha pasado a significar cualquier pergamino de gran finura y calidad.
El mundo carolingio utilizó preferentemente la piel de carnero y en la Baja Edad Media es normal el uso de piel de cabra o de oveja, en Italia. Los estudios de referencia han distinguido dos tipos diferentes de pergaminos en la Europa medieval. El tipo meridional, propio de las penínsulas itálica e ibérica y el Mediodía francés, procede generalmente de oveja o cabra y presenta un lado blanco y liso, correspondiente a la cara interna de la piel (lado carne), y otro grisáceo o amarillento (lado pelo). Los documentos de este ámbito geográfico aparecen escritos solo por el lado carne, mientras que el lado pelo, de aspecto más irregular, contiene a menudo notas de archivo.
En las áreas germánica y francesa, donde especialmente se utilizó la piel de ternero, ambos lados presentan un aspecto bien acabado e igualado, útiles para la escritura de códices como para documentos. Los pergaminos de este tipo se denominan pergamena teutonica.
Actualmente se cuestiona esta distinción de tipos entre el norte y el sur de la Europa medieval, pues los límites geográficos respectivos son fluctuantes y los intercambios comerciales, especialmente entre Italia y el norte, hacen difícil establecer el origen de la elaboración del pergamino conservado en una región u otra.








Bibliografía

Puig, Pere (2008). Los pergaminos. Qué son y cómo se tratan. Gijón: Trea
 
 

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